martes, 4 de agosto de 2026

EL ATENTADO A CARRERO BLANCO (EN CINE)

Hay pocas ocasiones en las que la grabación de la reproducción de un hecho histórico  se haya convertido en la imagen de cabecera de tantos reportajes y documentales sobre ese acontecimiento, que  con el tiempo pasa a convertirse en la "imagen oficial"  en el imaginario colectivo. Eso ocurrió con el atentado del almirante carrero Blanco.

 En el año 1973 el grupo terrorista E.T.A. ( no voy a entrar en la polémica de si lo hicieron a solas o con ayuda de alguna agencia extranjera) llevó a cabo su  atentado más audaz  e impactante al acabar con la vida del Almirante Carrero  Blanco que en esos momentos ostentaba el cargo de presidente del Gobierno, explotando una bomba que hizo volar su coche por los aires, sobrepasando los cinco pisos de altura del edificio de una residencia de la Compañía de Jesús y cayendo en el interior del patio,  muriendo también su chofer y escolta.    

Evidentemente no existen imágenes de aquel momento, solo quedan las imágenes y fotos que se tomaron del lugar tras el atentado. 



Las dos primeras fotos muestran el estado en que quedó la calle tras el atentado. En la tercera vemos el coche que voló por los aires hasta caer en el patio interior del edificio. 

Sin embargo el cine y la televisión han querido reconstruirlo en  varias ocasiones, vamos a hacer un repaso cronológico de ellas.  

Cuatro años después del atentado, llega la primera película en la que se muestra no solo el momento del asesinato,   sino la planificación y todos los prolegómenos del atentado  bajo el titulo de Comando Txiquia, muerte de un presidente (José Luis Madrid, 1977). Se trata de una película con tono de documental (incluida voz en off de narrador) protagonizada por José Luis Galiardo, Toni Isbert y Paul Naschy.  Su estreno no estuvo  falto de polémicas, ya que no terminó de gustar ni a la derecha ni a la izquierda. De hecho algún cine madrileño  tuvo que retirar la película ante las amenazas de un grupo de extrema derecha de poner una bomba si no lo hacían. 

En cuanto a la reconstrucción del atentado, se construyó una gran maqueta que reproducía la calle  madrileña de Claudio Coello con todo detalle y otra más  que representaba el patio interior del edificio en el que cayó el coche de Carrero Blanco tras la voladura.   



Tres imágenes de la preparación y rodaje de la explosión en la maqueta de la calle y el resultado final.  

Hay muy poca información acerca de quién realizó estos trabajos, ya que en los créditos solo aparece como responsable de la construcción de decorados la empresa de Francisco Asensio. Hemos de suponer que ellos mismos se encargaron de la construcción de la maqueta, que no es otra cosa que un decorado a escala inferior.   En dicho trabajo colaboró también el experto en decorados y maquetas Francisco Prósper. De hecho Prósper y Asensio fueron los dos principales constructores de decorados y maquetas en aquellos años habiendo realizado excelentes maquetas para películas españolas y americanas durante los años  50, 60 y 70. 


En el equipo de construcción se encontraba el excelente pintor y maquetista Julián Martín al que se ve en esta foto asomándose tras la maqueta del patio interior del edificio donde cayó el coche.   

La explosión parece ser que no fue llevado a cabo por un técnico de efectos especiales, al menos en los títulos se le acredita al ingeniero de minas y experto en demoliciones José Ignacio Arango Casero,  asistido por Carlos Pozuelo experto en voladuras.  

El efecto de la explosión y voladura del coche es bastante bueno y muy espectacular, aunque el montaje de la secuencias del atentado es demasiado apresurado y no sabe sacar partido a la magnífica maqueta que se construyó. Todo se resuelve en poco segundos, con unos efectos de sonido poco adecuados. La voladura resulta demasiado rápida, casi acelerada como no queriendo mostrarlo bien. Quedando así el magnífico trabajo de los artesanos  maquetistas bastante deslucido. 



En las fotos, eso sí, se precia el detalle y cuidado en la reconstrucción de los escenarios.

Apenas dos años después se  estrena Operación ogro ( Gillo Pontecorvo, 1979) la más famosa de las películas sobre este acontecimiento y en la que aparece la voladura que se ha convertido en la imagen oficial de aquel atentado.


En este caso el trabajo recayó sobre el maquetista Emilio Ruiz del Río y los técnicos de efectos de la empresa Cinefec, que se encargaron de la construcción de la maqueta y la voladura del coche.  El experto pintor y maquetista Emilio Ruiz atesoraba  más de tres décadas de experiencia, sobre todo en pintura de forillos y maquetas en cristal.  En la década de los setenta empieza a trabajar también con maquetas corpóreas en películas como  Colmillo blanco ( 1972) o Madrid Costa  Fleming (1976).

El maquetista Emilio Ruiz en la miniatura de la calle Claudio Coello.

La maqueta que se construyó en el taller de Cinefec  (donde trabajaban técnicos como Antonio Parra, Juan Antonio Balandín,  Manuel Gómez, Antonio Bueno o el carpintero Clemente Domínguez),  era  casi idéntica a la que dos años antes se había realizado para Comando Txikia. Por una parte se construyeron  las dos fachadas de la calle Claudio Coello y, de nuevo, también el interior del patio donde cayó el coche de Carrero Blanco para mostrar las dos fases de su vuelo.  En este caso, la voladura del vehículo se llevo a cabo usando  aire comprimido para tener un mayor control sobre la dirección y fuerza que debía empujar a la maqueta del coche para llegar hasta el borde del edificio.  

La maqueta en el taller de Cinefec con la familia del técnico de FX  Antonio Bueno.

Antonio Parra con la maqueta del coche y Emilio Ruiz junto a la maqueta del patio interior.  

El resultado final fue magnífico, el montaje es mucho mejor, los planos de la explosión y voladura del coche se mantienen en pantalla lo suficiente como para  crear un efecto espectacular y realista a la vez.  Se puede apreciar el uso de cámara lenta en dichos planos lo que sugiere que se debió rodar a mayor velocidad para poder crear  un efecto más realista en la proyección.  Como consecuencia de todo ello,  quedaron esos planos que un referente  casi documental del hecho histórico,  y cada vez que en un reportaje o programa documental se habla del atentado se usan estas imágenes.




 No fue hasta casi treinta años después que se volvió a reconstruir el atentado.  Para la película de Alex de la Iglesia Balada triste de trompeta (2009)  se  utilizaron efecto digitales para recrear la explosión y voladura del coche a cargo de la empresa Molinare con Ferrán Piquer como supervisor.  En los efectos especiales mecánicos estuvo a cargo Reyes Abades  que junto a la empresa de construcción de decorado de Ramón Moya se encargaron de la recreación del terrible escenario de la calle madrileña tras la gran explosión.  La planificación y el montaje de  dicha escena  es magnífica, como era de esperar siendo Alex de la Iglesia un experto en  escenas de acción y efectos especiales.  Sin embargo  los efectos digitales no consiguen mejorar ni darle mayor realismo a la escena de la que tienen las anteriores con maquetas.






 La cuarta versión del atentado se produce poco después para una mini serie de Televisión Española titulada El asesinato de  carrero Blanco ( Miguel Barden, 2011) En esta ocasión  se decidieron por  no mostrar la voladura del coche como en las anteriores.  Con un plano de la calle de pocos segundos, se ve  una gran explosión, con una enorme nube de humo que lo cubre todo. Apenas dura unos segundos y no se aprecia la voladura del vehículo, centrándose en mostrar los terribles efectos de la explosión en la calle y edificios colindantes. Aunque no se aprecia en sí la voladura del coche, el efecto general está muy conseguido, en ese caso también ayudado por unos efectos sonoros y música muy apropiados. 




La empresa de construcción de decorados Tragacanto  se encargó de realizar el enorme socavón en el suelo y toda la escenografía de escombros que fue rematada con efectos mecánicos  atmosféricos de la empresa EFE-X . Aunque no se aprecia en sí la voladura del coche, el efecto general está muy conseguido, en ese caso también ayudado por unos efectos sonoros y música muy apropiados. 



Los planos del atentado no se pudieron rodar en las localizaciones reales y se buscaron en Madrid calles y edificios similares para su rodaje, con unos resultados bastante buenos, aunque  en el interior de patio donde cayó el coche, se pueden apreciar algunos aparatos de aire acondicionado, que evidentemente no existían en los años 70.

Como hemos visto en las dos primeras ocasiones se usaron maquetas y efectos mecánicos para recrear la explosión y en las otras dos más modernas, se apoyaron en efectos digitales y especiales, pero sin miniaturas. Eso sí, la que ha quedado en el recuerdo de la mayoría de los españoles es la escena de Operación Ogro que tantas veces ha sido usada para recrear el atentado.

Por cierto que las maquetas de dicha película, se encuentran en La Filmoteca Nacional y han sido exhibidas en varias exposiciones durante las últimas dos décadas, estando a día de hoy a la espera de que en un futuro próximo se ponga en marcha el proyecto del Museo del cine y podamos todos los aficionados disfrutar de estas y muchísimas otras piezas más que forman parte de la historia de nuestro cine.