Hay
pocas ocasiones en las que la grabación de la reproducción de un hecho
histórico se haya convertido en la
imagen de cabecera de tantos reportajes y documentales sobre ese
acontecimiento, que con el tiempo pasa a
convertirse en la "imagen oficial"
en el imaginario colectivo. Eso ocurrió con el atentado del almirante
carrero Blanco.
En el año 1973 el grupo terrorista E.T.A. ( no
voy a entrar en la polémica de si lo hicieron a solas o con ayuda de alguna
agencia extranjera) llevó a cabo su
atentado más audaz e impactante
al acabar con la vida del Almirante Carrero Blanco que en esos momentos ostentaba el cargo
de presidente del Gobierno, explotando una bomba que hizo volar su coche por
los aires, sobrepasando los cinco pisos de altura del edificio de una residencia
de la Compañía de Jesús y cayendo en el interior del patio, muriendo también su chofer y escolta.
Evidentemente
no existen imágenes de aquel momento, solo quedan las imágenes y fotos que se
tomaron del lugar tras el atentado.
Sin embargo el cine y la televisión han querido reconstruirlo en varias ocasiones, vamos a hacer un repaso cronológico de ellas.
Cuatro
años después del atentado, llega la primera película en la que se muestra no
solo el momento del asesinato, sino la
planificación y todos los prolegómenos del atentado bajo el titulo de Comando Txiquia, muerte de
un presidente (José Luis Madrid, 1977). Se trata de una película con tono de
documental (incluida voz en off de narrador) protagonizada por José Luis
Galiardo, Toni Isbert y Paul Naschy. Su estreno
no estuvo falto de polémicas, ya que no
terminó de gustar ni a la derecha ni a la izquierda. De hecho algún cine
madrileño tuvo que retirar la película
ante las amenazas de un grupo de extrema derecha de poner una bomba si no lo
hacían.
En cuanto a la reconstrucción del atentado, se construyó una gran maqueta que reproducía la calle madrileña de Claudio Coello con todo detalle y otra más que representaba el patio interior del edificio en el que cayó el coche de Carrero Blanco tras la voladura.
Tres imágenes de la preparación y rodaje de la explosión en la maqueta de la calle y el resultado final.
Hay muy poca información
acerca de quién realizó estos trabajos, ya que en los créditos solo aparece
como responsable de la construcción de decorados la empresa de Francisco
Asensio. Hemos de suponer que ellos mismos se encargaron de la construcción de
la maqueta, que no es otra cosa que un decorado a escala inferior. En dicho trabajo colaboró también el experto
en decorados y maquetas Francisco Prósper. De hecho Prósper y Asensio fueron
los dos principales constructores de decorados y maquetas en aquellos años
habiendo realizado excelentes maquetas para películas españolas y americanas
durante los años 50, 60 y 70.
La explosión parece ser que no fue llevado a cabo por un técnico de efectos especiales, al menos en los títulos se le acredita al ingeniero de minas y experto en demoliciones José Ignacio Arango Casero, asistido por Carlos Pozuelo experto en voladuras.
El efecto de la explosión y voladura del coche es bastante bueno y muy espectacular, aunque el montaje de la secuencias del atentado es demasiado apresurado y no sabe sacar partido a la magnífica maqueta que se construyó. Todo se resuelve en poco segundos, con unos efectos de sonido poco adecuados. La voladura resulta demasiado rápida, casi acelerada como no queriendo mostrarlo bien. Quedando así el magnífico trabajo de los artesanos maquetistas bastante deslucido.
Apenas dos
años después se estrena Operación ogro (
Gillo Pontecorvo, 1979) la más famosa de las películas sobre este
acontecimiento y en la que aparece la voladura que se ha convertido en la
imagen oficial de aquel atentado.
La maqueta que se construyó en el taller de Cinefec (donde trabajaban técnicos como Antonio Parra, Juan Antonio Balandín, Manuel Gómez, Antonio Bueno o el carpintero Clemente Domínguez), era casi idéntica a la que dos años antes se había realizado para Comando Txikia. Por una parte se construyeron las dos fachadas de la calle Claudio Coello y, de nuevo, también el interior del patio donde cayó el coche de Carrero Blanco para mostrar las dos fases de su vuelo. En este caso, la voladura del vehículo se llevo a cabo usando aire comprimido para tener un mayor control sobre la dirección y fuerza que debía empujar a la maqueta del coche para llegar hasta el borde del edificio.
El resultado final fue magnífico, el montaje es mucho mejor, los planos de la explosión y voladura del coche se mantienen en pantalla lo suficiente como para crear un efecto espectacular y realista a la vez. Se puede apreciar el uso de cámara lenta en dichos planos lo que sugiere que se debió rodar a mayor velocidad para poder crear un efecto más realista en la proyección. Como consecuencia de todo ello, quedaron esos planos que un referente casi documental del hecho histórico, y cada vez que en un reportaje o programa documental se habla del atentado se usan estas imágenes.
No fue hasta casi treinta años después que se volvió a reconstruir el atentado. Para la película de Alex de la Iglesia Balada triste de trompeta (2009) se utilizaron efecto digitales para recrear la explosión y voladura del coche a cargo de la empresa Molinare con Ferrán Piquer como supervisor. En los efectos especiales mecánicos estuvo a cargo Reyes Abades que junto a la empresa de construcción de decorado de Ramón Moya se encargaron de la recreación del terrible escenario de la calle madrileña tras la gran explosión. La planificación y el montaje de dicha escena es magnífica, como era de esperar siendo Alex de la Iglesia un experto en escenas de acción y efectos especiales. Sin embargo los efectos digitales no consiguen mejorar ni darle mayor realismo a la escena de la que tienen las anteriores con maquetas.
La cuarta versión del atentado se produce poco después para una mini serie de Televisión Española titulada El asesinato de carrero Blanco ( Miguel Barden, 2011) En esta ocasión se decidieron por no mostrar la voladura del coche como en las anteriores. Con un plano de la calle de pocos segundos, se ve una gran explosión, con una enorme nube de humo que lo cubre todo. Apenas dura unos segundos y no se aprecia la voladura del vehículo, centrándose en mostrar los terribles efectos de la explosión en la calle y edificios colindantes. Aunque no se aprecia en sí la voladura del coche, el efecto general está muy conseguido, en ese caso también ayudado por unos efectos sonoros y música muy apropiados.
Los planos del atentado no se pudieron rodar en las localizaciones reales y se buscaron en Madrid calles y edificios similares para su rodaje, con unos resultados bastante buenos, aunque en el interior de patio donde cayó el coche, se pueden apreciar algunos aparatos de aire acondicionado, que evidentemente no existían en los años 70.
Como hemos visto en las dos primeras ocasiones se usaron maquetas y efectos mecánicos para recrear la explosión y en las otras dos más modernas, se apoyaron en efectos digitales y especiales, pero sin miniaturas. Eso sí, la que ha quedado en el recuerdo de la mayoría de los españoles es la escena de Operación Ogro que tantas veces ha sido usada para recrear el atentado.
Por cierto que las maquetas de dicha película, se encuentran en La Filmoteca Nacional y han sido exhibidas en varias exposiciones durante las últimas dos décadas, estando a día de hoy a la espera de que en un futuro próximo se ponga en marcha el proyecto del Museo del cine y podamos todos los aficionados disfrutar de estas y muchísimas otras piezas más que forman parte de la historia de nuestro cine.



