Durante varias décadas, una réplica de la Santa María de Cristobal Colón estuvo anclada en el puerto de Barcelona ,para deleite de los niños y turistas. Sin embargo su origen no tiene nada que ver con el uso de atracción turística por el que llegó a ser conocida. Realmente no era una réplica del todo fiel de la Santa María ya que su construcción no fue con motivos de recreación histórica fidedigna sino cinematográfica.
Su construcción se encargó a los Astilleros Lacomba de Valencia para la película de Cifesa Alba de América (Juan de Orduña, 1951) que narraba el descubrimiento de América por Cristóbal Colón. El director artístico de esta película fue Sigfredo Burmann con Gil Parrondo como ayudante.
Una vez terminada hizo por mar el trayecto hasta el puerto de Alicante donde se rodaron las escenas de dicha película. El rodaje con la carabela se desarrolló en varias zonas de la costa alicantina y en Benidorm.
Tras el rodaje, en 1952, la embarcación fue cedida al Museo Marítimo de Barcelona y quedó anclado en el puerto barcelonés.
Poco después fue requerida para una nueva película, en este caso una coproducción Hispano inglesa Decameron nights / Tres historias de amor (Hugo Fregonese, 1953). La embarcación navegó hasta aguas de Girona donde se rodaron las escenas con la nave en la costa de Blanes. En ella, llegaba al puerto de Génova el actor francés Louis Jourdan que interpretaba al escritor italiano Giovanni Boccaccio. El diseño de producción estuvo a cargo del británico Thomas N. Morahan, y como director de arte estuvo Gil Parrondo, que sabía de dicha embarcación por la película anterior. Aunque no tengo constatación de ello, es más que probable que Parrondo fuese el que advirtió a producción de la existencia de dicha nave para usarla en el rodaje.
Unos años después la nave se utilizó para la filmación de la película Simbad y la princesa (1958, Nathan Juran), aunque resultaba un anacronismo ver a Simbad, un personaje de la fantasía oriental de las mil y una noches en una nave española del siglo XV. Durante varios días se rodaron en el puerto de Barcelona los planos de Simbad y su tripulación.
Y de nuevo encontramos a Gil Parrondo como director de arte en esta maravillosa película de aventuras con el sello indiscutible de las criaturas animadas por Ray Harryhausen el mago del stop motion. Curiosamente esta película no solo tienen en común con la anterior el uso de la réplica de la Santa Maria, sino otras localizaciones como la alhambra de Granada, los bosques de Valsaín en Segovia y por supuesto los paisajes de la Costa Brava en la playa de S'Agaró.
En cuanto al rodaje en el puerto de Barcelona con la réplica del barco de Colón, entre otras anécdotas, se puede mencionar que la productora pidió la colaboración del departamento de bomberos que lanzó agua con sus mangueras sobre la tripulación para simular una tormenta. Sin embargo la producción necesitaba planos más específicos para la escena de la tormenta. El equipo de construcción de Francisco Prósper replicó la cubierta del barco en tierra firme y el equipo de efectos especiales de Manuel Baquero creó la tormenta usando enormes ventiladores y amplios toboganes por los que se volcaban grandes vagonetas llenas de agua para simular los golpes de mar.
Tras este tercer rodaje, la Santa María permaneció en el puerto de Barcelona, como atracción turística.
Durante esos años se convirtió en una popular visita de barceloneses y visitantes de la ciudad haciendo las delicias de los chavales.
Aparentemente en las siguientes décadas no se volvió a utilizar en ningún rodaje cinematográfico aunque, curiosamente puede decirse que apareció en alguna película como la superproducción de Samuel Bronston El fabuloso mundo del circo ( Henry Hathaway, 1964) En este caso se trata solo de una aparición casi fantasmal al fondo de la acción que se desarrolla para la película de Bronston. En esta cinta de aventuras, se rodó una de sus escenas más espectaculares en el puerto de Barcelona, cuando el barco en el que llega la compañía circense de John Wayne, sufre un vuelco con el consiguiente desastre al hacer caer al agua el público que abarrotaba la cubierta y parte de las mercancías y animales del circo. Se rodó con una barco real, al que se le dotó de unos mecanismos hidráulicos para que se volcara y poder luego volver a su posición correcta. Aunque el jefe de efectos especiales era Alex Weldon, del truco de volcado controlado del barco se encargó el experto en efectos mecánicos Richard Parker que contaba con varios ayudantes españoles como Basilio Cortijo o Fernando Pérez.
En algunos de los planos rodados en el puerto de Barcelona, se puede apreciar al fondo el barco de Colón, que permanece como un simple espectador viendo como otra embarcación más grande y moderna le quita protagonismo frente a cámara.
Curiosamente también en este rodaje los bomberos tuvieron algo de protagonismo. Tras el accidente, el barco sufre un incendio en su interior y en varios planos se puede ver a los bomberos de Barcelona, pero esta vez adecuadamente vestidos para la época en la que se desarrolla la acción, en el año 1885.
Hay que esperar hasta el año 1982 cuando se rodó la producción de RTVE Paisaje con figuras el capítulo dedicado a Cristóbal Colón. De nuevo, treinta años después, un actor (en este caso Iñaki Aierra) interpretando a Colón, volvió a pasearse por la cubierta de la Santa Maria, esta vez en el puerto de Barcelona.
Como ya hemos visto, a principios de los años noventa la nave fue víctima de varios atentados de radicales nacionalistas catalanes.
En el último de ellos, la embarcación fue
incendiada, y por tercera y última vez en esta historia, los bomberos tienen su protagonismo, en este caso aparando el fuego real del atentado. Las autoridades locales consideraron que su nulo valor patrimonial
no justificaba en modo alguno los elevados costes de reparación y decidieron remolcarla fuera del puerto y hundirla en el Maresme, frente al faro de Calella.
El barco fue
remolcado y hundido sin más ceremonia, y obviamente sin la más
mínima divulgación o noticia pública. De esta forma, la familiar silueta
del Santa María desapareció a causa de la furia del radicalismo político
de unos pocos.
Unos años más tarde fue
encontrada por buceadores, completamente cubierta de coral.
El buceador local Jesús
Sanz descendió en 1992 y descubrió la carabela a 57 metros de
profundidad. Años después, otro experto submarinista, Josep Maria
Castellví, descendió también y grabó unas imágenes de los restos de la carabela
que se emitieron en un programa de TV3.
Los restos de la
embarcación que una vez transportó a Cristóbal Colón, Giovanni Boccacio y
Simbad el marino, aún permanecen hundidos en esas costas.
Para
la realización de este articulo se han usado diferentes fuentes de información,
fundamentalmente de internet, donde
pueden encontrarse rastros de las diferentes fases de la historia de esta embarcación.
https://es.wikipedia.org/wiki/Santa_Mar%C3%ADa_de_Barcelona
https://fppuche.wordpress.com/2014/10/12/la-santa-maria-construida-en-el-cabanal/
https://puntacanfali.co/2021/11/27/en-redes-la-carabela-que-llego-a-benidorm-hoy-dia-27/
https://eltranvia48.blogspot.com/2013/03/la-nao-santa-maria-del-puerto-de.html