martes, 9 de enero de 2018

Héroes del Aire (1958) maquetas y explosiones

 Hace poco pude ver en televisión una película española que no conocía y que me sorprendió por los efectos especiales, Héroes del Aire (1958, Ramón Torrado). No quiero decir  que estos fuesen my numerosos o espectaculares.  La película muestra simplemente los efectos necesarios para contar la historia. En cuanto a esta mejor no hacer mucho hincapié en el asunto, ya que se trata de una de esas películas de  temática política de ensalzamiento del heroísmo y abnegación de  los militares  españoles, del bando nacional, por supuesto.  Aunque la acción se desarrolla en la postguerra, tiene varios flashback sobre la contienda nacional mostrando el heroísmo de los pilotos del bando franquista.

Dejando aparte la cansina temática propagandística,  las escenas de acción  están bastante bien resueltas. Teniendo en cuenta la fecha de producción y los escasos recursos del cine español de esos años, el uso de maquetas  está bastante logrado y los efectos pirotécnicos son suficientemente realistas.

Técnicamente es un producto correcto y adecuado al cine de aquella apoca, con una luminosa fotografía de Ricardo Torres y una buenos decorados de Augusto Lega. Los efectos especiales, como era habitual en la época, están sin acreditar. 

Destacan los planos de maquetas de aviones, rodados en vuelo nocturno. 



La escena del accidente está bastante bien resuelta con la explosión final de la maqueta  y  el paso al consiguiente decorado  a tamaños real en llamas.





Cabe destacar también unos planos de vuelo y bombardeo en los que se uso una maqueta  reproduciendo los campos  que sobrevuela el avión. Las dimensiones  de la maqueta debían ser más bien reducidas y la explosión delata inmediatamente el insuficiente tamaño de la miniatura.




Otro recuso bastante  utilizado en la película son los forillos pintados para los decorados que se construyeron en los estudios  Ballesteros de Madrid.  Aunque la calidad de  los fondos pintados es bastante notable,  este trabajo queda también sin crédito.



Lo dicho,  no es una gran película y la temática, o más bien la propaganda política, resulta soporífera.  Y no es que los efectos resulten de una excelencia  abrumadora, pero  habida cuenta del escaso uso de efectos especiales en el cine patrio de esos años, esta pequeña película destaca por su eficiencia y corrección.


Desgraciadamente no hemos podido averiguar quien estuvo  a cargo de los efectos especiales, aunque en aquellos años había pocos, muy pocos técnicos  españoles dedicados a esos trabajos, quizás Antonio Molina, los hermanos Manuel y Antonio Baquero, o Pablo Pérez, que eran los más destacados de esa época.


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