Enrique Alarcón fue sin duda uno
de los directores artísticos más importantes e influyentes del cine
español. Comenzó su carrera muy
joven a principios de los cuarenta como
ayudante del decorador ruso Pierre Schild. Con él aprendió el uso de las
maquetas corpóreas y pintadas integradas en los decorados. Pasó después a
trabajar en un par de películas como ayudante de Sigfredo Burmann, el otro gran
decorador del cine español de aquellos años. Y enseguida dio el salto a la dirección de arte.
Desde sus comienzos, Alarcón sintió
una gran propensión al uso de maquetas para completar decorados. De
naturaleza curiosa y con gran afán por aprender, Alarcón comenzó en sus películas
a experimentar y probar trucos de los que solo había oído hablar o leído en las escasas publicaciones sobre cine de aquellos
años.
Alarcón trabajando en la preparación de los decorados de "Goyescas" como ayudante de Burmann.
El resultado fue que Alarcón se convirtió
en un autentico especialista en los trucajes de perspectiva y maquetas, y
cuanto más profundizaba y aprendía, más
audaz y atrevido se volvía en la resolución de los problemas que le proponían
sus trabajos.
En este caso vamos a repasar uno
de los travellings de inicio más espectaculares de su carrera, y por ende, de la cinematografía española
de aquellos años. La película en la que aparece es Sor intrépida (1952) de Rafael Gil.
Debía comenzar la película con un
plano general de un cielo nocturno y suavemente bajar la cámara mostrando una
exuberante ciudad oriental. La cámara avanzaría entre arcos y edificios acercándose
a una callejuela oscura hasta descubrir una ventana abierta y llegar hasta el
interior de una pequeña tienda de objetos de decoración.
Enrique Alarcón decidió
resolverlo todo en un solo plano secuencia usando maquetas
Para ello se construyeron en los estudios CEA, bajo la supervisión
del constructor Francisco Asensio una serie de maquetas corpóreas de un tamaño
bastante considerable.
Alarcón
con la complicidad del director de fotografía Alfredo Fraile, idearon la forma en que la cámara en una grúa,
descendería desde una imagen de un cielo
falso hasta la parte frontal de la maqueta de la ciudad y una vez allí,
seria empujada por los operarios sobre un travelling, avanzando hacia varios
edificios, que eran a su vez, maquetas móviles que debían ser retiradas hacia los lados según la cámara
llegaba cerca de ellos.

La cámara avanzaba lentamente hacia el decorado de un callejón, pasa bajo un arco
hasta llegar a un decorado de un callejón,
construido a una escala ligeramente menor que la real. Por
una ventana de un edifico de la
derecha se puede ver el interior de una
casa con un personaje moviéndose. Lo que
en realidad era un pequeño decorado
montado a varios metros de la
ventana para crear el efecto de profundidad. Cuando la cámara gira a la izquierda para
acercarse a la venta principal, lo que vemos en el interior es un decorado real
situado tras el decorado. Según la cámara se acerca a la ventana el frontal de
la fachada en se abre desplazándose
hacia los lados dejando paso al carro de la cámara.


Como se puede apreciar en las
fotos (decidas por los hijos de Enrique Alarcón) las maquetas se realizaron a diferentes
escalas. Así como las primeras que se ven de la ciudad son pequeños minaretes y
cúpulas, (algunos de ellos eran solo siluetas pintadas) el tamaño de los edificios que se mueven
dejando paso a la cámara es bastante
mayor. Y el decorado final del callejón se construyó en falsa
perspectiva, con los elemento en primer termino a mayor escala que lo que se ve
al fondo, para crear una sensación de mayor lejanía. Todo este juego en el
cambio de escalas estaba perfectamente calculado por Alarcón y gracias al magnifico trabajo de iluminación
del director de fotografía y del operador de cámara que mantiene todo el
plano con el foco adecuado, el resultado
es impecable.
Todo este movimiento debía
hacerse como una autentica coreografía con varios grupos de personas empujando, unos el carro de la cámara, y otros las diferentes partes móviles de las maquetas
que se debían apartar en el momento adecuado para dejar paso a la cámara. Es de suponer que se hicieron bastantes ensayos y se rodaron varias tomas, pero el
efecto conseguido fue magnifico. La película en si no tiene mucho mayor interés, a no ser que uno esté buscando una típica
historia de ensalzamiento religioso de las
que tanto se prodigó el régimen Franquista en las décadas de los
cuarenta y cincuenta.
El talento y la habilidad de Enrique
Alarcón en el uso de maquetas, especialmente corpóreas, le llevó a convertirse en un maestro de esta técnica,
llegando a hacer un uso extremo de ella con planos en los que el decorado construido a tamaño real se limitaba al espacio mínimo para el actor
y todo lo demás era una maqueta perfectamente encajada. Más adelante mostraré algunos de estos ejemplos con los que Alarcón conseguía engañar al ojo
haciéndonos creer que estábamos viendo un decorado de grandes dimensiones cuando en realidad la mayor parte de los que se veía era una
miniatura.
No puedo dejar de mencionar a
algunos de los excelentes colaboradores de Enrique Alarcón, entre ellos los
constructores de decorados y de maquetas como el ya mencionado Francisco Asensio, Enrique Bronchalo, Francisco
Prosper, o Emilio Alonso
Tuvo también grandes ayudantes
como José Antonio de la Guerra,
José Maria Alarcón, y en los años
sesenta Antonio de Miguel, excelente pintor y forillista que realizó para
Alarcón varias maquetas pintadas y que con el tiempo, como los anteriores,
llegó a ser un excelente director de arte.
También, más delante mostraré algunos ejemplos del magnifico trabajo que
Antonio de Miguel realizó para Alarcón en numerosas ocasiones.
En cuanto a las maquetas pintadas
en cristal, Alarcón contó principalmente
con Enrique Salvá y Emilio Ruiz durante la década de los cuarenta y cincuenta y el ya
mencionado Antonio de Miguel que se hizo cargo de estos trabajos desde finales
de los cincuenta y los sesenta.
En los efectos especiales, Alarcón tuvo como principales colaboradores a
los hermanos Antonio y Manuel Baquero, excelentes atrecistas que se encargaban
de los trabajos de efectos mecánicos y
atmosféricos.